Un domingo por la noche, mi perrito Buggy
se salió de la casa y como es usual, pensé que regresaría más tarde. Al
día siguiente por la mañana aún no había regresado. Lo busqué cerca de la
casa, pero nada de encontrarlo. Pensé que andaría con alguna perrita en
las casas de la segunda etapa de la colonia y pensé encontrarlo por la tarde
que regresara del trabajo. Pero, tuve que ir a la doctora y llegué a casa
casi a las 9 pm. Buggy brillaba por su ausencia. Se llegó el martes por la
mañana, tampoco había vuelto y en la tarde que regresé me dolían tanto los pies
que no me animé a ir a buscarlo. No quise comentar nada, porque no
quería ser señalada de descuidada.




